| Los embriones olvidados de la fecundación artificial |
|
|
|
|
El estudio se refiere a 30 países (29 de Europa a los que se agrega Turquía), con datos de los tratamientos realizados en Vamos a fijarnos en la información ofrecida sobre dos técnicas: la fecundación in vitro (en inglés, IVF, que será la abreviación que usaremos en adelante, en vez de la forma española FIV), y la inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI). Tendremos también presentes algunos datos sobre el uso de embriones congelados obtenidos después de haber recurrido a la IVF o a la ICSI. En las estadísticas ofrecidas en el estudio destaca un vacío importante: no se facilita información precisa sobre el número total de embriones implicados en los distintos procedimientos. La mayoría de las tablas organizan los datos alrededor de los ciclos tratados, las aspiraciones de óvulos, las transferencias, los embarazos clínicamente constatados y los partos. Sólo A pesar de que las omisiones anteriores no permiten conocer el número exacto de embriones que mueren tras el recurso a estas técnicas, es posible hacerse una idea de la situación desde los demás datos hechos públicos por la ESHRE. En los 30 países indicados, durante el año 2005 hubo 108769 aspiraciones registradas para la IVF entre quienes enviaron datos (tabla VI, p. 1274). De ese número, se baja a 96729 transferencias y a 29302 embarazos clínicamente constatados. Es evidente que entre transferencias y embarazos se ha producido la muerte de miles de embriones (más de 67427, como explicaremos con ayuda de Por lo que respecta a la ICSI (tabla VII, p. 1275, que tampoco ofrece datos completos), de las 194156 aspiraciones registradas se pasa a 179012 transferencias de embriones, y la cifra baja a 55305 embarazos clínicamente constatados. Es decir, que entre transferencias y embarazos han muerto más de 123707 embriones, teniendo en cuenta, como vamos a explicar en seguida, que en más de la mitad de las intervenciones son transferidos como mínimo dos embriones. Además, y de modo semejante a como vimos en la IVF, entre el embarazo y el parto también se pierden miles de embriones en la ICSI (según los datos, no de todos los países, ofrecidos por la misma tabla VII). Por ejemplo, en Gran Bretaña se pasa de 4076 embarazos clínicos a 3630 nacimientos; en Italia, de Fijémonos ahora en los números de embriones transferidos (sumando tanto el uso de la IVF como el de la ICSI) con la ayuda de Comparemos los datos sobre partos en algunos países (en IVF y en ICSI simultáneamente, desde la información de las tablas VI y VII, pp. 1274-1275) con los datos de embriones transferidos (tabla V, p. 1273). Por ejemplo, en Gran Bretaña fueron transferidos 52987 embriones (la gran mayoría en transferencias de dos embriones), mientras que hubo sólo 7328 partos. En España fueron transferidos 49630 embriones, y hubo sólo 3627 partos. Las cifras hablan por sí mismas del gran número (en España, seguramente más del 90%) de embriones fallecidos entre la transferencia y el parto. Pasemos ahora a considerar el tema del uso de embriones congelados, con la información ofrecida en Las cifras que acabamos de recoger hacen evidente que estamos hablando de números sumamente altos, si bien el estudio de la ESHRE no permite llegar a datos globales precisos, como ya dijimos. En un intento de síntesis aproximada, y sólo respecto a la IVF y a la ICSI (incluyendo el uso de la descongelación de embriones), resulta claro que entre la transferencia y la constatación del embarazo clínico se producen 247566 “fracasos”, muchos de ellos con la muerte de dos o de tres embriones, por lo que podemos hablar de la muerte de más de 300000 embriones en 2005 en esa fase, según la información facilitada por las clínicas que participaron en el estudio (como dijimos, no son todas las clínicas activas ese año). Por lo que respecta a la suerte de los 98326 embarazos clínicamente constatados (IVF, ICSI y uso de embriones congelados), también se pierden miles y miles de hijos, en un número difícilmente determinable, sea por la falta de datos completos, sea por los casos de embarazos inicialmente gemelares o plurigemelares que concluyen con la muerte de uno (o de varios) de los gemelos y el nacimiento de otro (o de varios), sea porque el número de partos gemelares es en muchos casos ligeramente superior al 20 % de todos los nacimientos que se producen tras el recurso a la IVF y a Uniendo estos últimos datos y el anterior, estamos hablando de entre 325000 y 340000 embriones muertos, sin contar, hay que decirlo de nuevo, con los embriones fallecidos en los procesos de descongelación. Queda por analizar, hay que repetirlo, el dato más importante, sobre el cual el artículo considerado guarda un silencio completo: ¿cuántos miles y miles de embriones han sido producidos en los laboratorios, y luego congelados, o destruidos, o descartados por motivos eugenésicos (por tener baja calidad, por no tener el sexo deseado por sus padres, etc.), o simplemente fallecidos “de muerte natural” durante el periodo de su vida en probeta? Hacer suposiciones implica el riesgo de caer en errores graves, sea por exceso, sea por defecto. Lo cierto es que la sociedad está a oscuras respecto del verdadero drama que ocurre en las clínicas de fertilidad. Es cierto que en el estudio ofrecido por la ESHRE sobre las clínicas de fertilidad no se ofrecen datos sobre esos miles y miles de muertes “in vitro”. Lo único que el estudio evidencia son los cambios respecto a algunas variables (aumento del número de clínicas que participan en la recogida de información, de ciclos tratados, de porcentajes de nacimientos, aumento de la ICSI respecto de la IVF, disminución del número de transferencias de varios embriones, etc.). Por otra parte, es obvio que las mismas clínicas no suelen hacer pública información acerca de cuántos cientos de embriones mueren al año, pues tienen como uno de sus objetivos atraer a las parejas estériles o con problemas de diverso tipo a través de datos “positivos” sobre el nivel elevado de “éxitos”; es decir, evidencian el porcentaje de hijos que nacen según cada técnica, no los porcentajes de embriones fallecidos: nunca es buena publicidad poner números (y muy elevados) de fracasos. Surge aquí la pregunta: la inmensa alegría de tener un hijo entre los brazos, ¿es motivo suficiente para olvidar la muerte de cientos de miles de otros hijos que se “pierden” en el uso de las técnicas de reproducción artificial? En el Manifiesto de Zaragoza, preparado y publicado como culminación del IV Congreso Internacional Provida (Zaragoza, 6-8 de noviembre del 2009), se tuvo el valor de calificar al aborto como “mega-genocidio”. En unas líneas que se refieren explícitamente a la fecundación artificial, el Manifiesto aludía al hecho de que “diversas prácticas de fecundación artificial, donde según las estadísticas más fiables, sólo nacen poco más del 4% de los embriones, seres humanos (...) provocan un número difícilmente determinable de víctimas” (cf. http://www.prolifeworldcongress.org/zaragoza2009/index.php?option=com_content&task=view&id=173&Itemid=104). Hay que reconocer con números y con valentía que la legalización de las técnicas de reproducción artificial ha provocado y sigue provocando en Europa y en muchos otros países del mundo un mega-genocidio de embriones que no conocemos en sus precisas proporciones y que debe ser denunciado con firmeza por quienes desean tutelar la dignidad de cualquier vida humana, sin excepciones. Basado en: http://humrep.oxfordjournals.org/cgi/content/full/dep035v1 |